También os dejo esta reflexión de la misma autora que sirve de presentación para su trabajo.
Cuando empecé a pensar en un proyecto de animación a la lectura para nuestros primeros lectores, en seguida saltó a mi mente un tipo de relato en el que todos los niños que lo escucharan pudieran participar en él a través del juego. Jugar con alguien es convertirse en niño para compartir con él tiempo y entrar en ese mundo mágico del juego que divierte, despierta, induce, aviva, educa, enseña, guía, cuestiona y, sobre todo, hace más feliz. Entonces... ¿por qué no plantear la lectura al niño, desde sus primeros años, como un juego?
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